Shibori para principiantes

La técnica shibori sirve para elaborar motivos en textiles y fue inventada en Japón. Es una tradición milenaria cuyo dominio requiere paciencia, empeño y mucha práctica. Existen procedimientos muy sofisticados y algo complejos para lograr estampados pero felizmente también otros muy fáciles para comenzar.

No pretendo dar aquí un curso pero sí quiero compartir una de mis experiencias para que veas lo simple que puede ser. El motivo de hoy es muy sencillo pero elegante y vistoso a la vez.

¿Qué necesitas? Muy poco:

  • Tela de algodón o lino mordentada con alumbre potásico o acetato de aluminio.
  • Tinte vegetal o de cochinilla suficiente. Yo utilicé tinte de nueces verdes. El tinte tiene que ser lo suficientemente «visible» para que realmente se destaque. Otra posibilidad hubiera sido un tinte de bellotas o algo al alcance de todo el mundo: tinte de cáscaras de cebolla.
  • Acetato de fierro/agua de fierro o sulfato de fierro.
  • Un par de bolsas de plástico usadas. Esto lo tenemos en exceso y por desgracia en todas partes. Usándolas estaremos reutilizando en vez de botar.

¿Cómo se producen los motivos en la tela? Esa es la pregunta que hay que plantearse. El principio es elemental pero es importante entenderlo.

Donde el tinte no pueda penetrar, es allí donde quedará tela sin teñir. Cuando esto ocurre de manera repetitiva o siguiendo un cierto orden, estaremos creando un motivo o patrón. ¿Qué tal? No es difícil ¿verdad?

Procedimiento:

Para éste ejemplo lo primero que hice fue hacer una serie de doblados en la tela, tal y como lo muestro en la foto. Luego, como quise un poco más de variedad, decidí atar dos partes de los extremos (los nudos deben ser firmes). Con esto ya estaba fijando dónde iba a teñir y dónde menos o casi nada.

Después procedí a introducir ambos extremos en el tinte de nueces verdes (esta vez ni siquiera lo colé) o el que hayas escogido. El tinte debe estar preparado con anticipación. El proceso del tinte y del estampado shibori son dos cosas distintas. Podemos tener el tinte listo el mismo día o el día siguiente. Creo que es preferible hacerlo antes pues ambos trabajos toman varias horas.

Para que el color se fijase en las partes que quería, dejé que el tinte se impregnara teniendo cuidado de que sean solamente los extremos los que estén en contacto con el tinte. Como de costumbre dejé la tela en el tinte al menos dos horas en el fuego y a menos de 100° pero a más de 70° (justo antes de que empiece a hervir). Hay que tener cuidado con la tela atada, debe estar en posición semivertical y nunca en contacto con el tinte.

Ojo, el tinte se filtra ligeramente, la idea no es conseguir figuras muy definidas como las de sellos o las de esténciles. Ese contorno borroso es uno de los encantos del arte shibori.

Luego puser la tela doblada a secar en un lugar oscuro y ventilado. Mi intención no era que seque completamente sino un poco, nada más. Esperé dos días y con la tela siempre doblada y atada sumergí uno de los extremos en acetato de fierro (también hubiera podido hacerlo con sulfato de fierro), solamente por 3 minutos, nada más. El acetato de fierro y el sulfato de fierro fijan el color y lo alteran, es eso lo que estamos buscando, el problema es que también debilitan las fibras. Otro problema al dejarlo más tiempo es que se siga filtrando y vaya más allá de donde queremos. Este paso era para acentuar el color de solo una parte.

De nuevo dejé secar la tela, esta vez un poco más de tiempo y sin desatar los nudos ni desplegarla. Una vez casi seca la tela, la desdoblé y la extendí.

Ese es siempre un momento esperado porque en general hay detalles imprevisibles que son una sorpresa. ¡Solo lo puedo comparar con abrir un regalo!

Como es natural, cuando la tela está húmeda, los colores son más intensos pero sabiendo que el tinte de nueces verdes tiene un bonito e intenso color (para ser vegetal y duradero) creo que se presta muy bien para el arte shibori. El color o las líneas que hay en el centro es porque el tinte va filtrándose y ese es uno de los objetivos: obtener una transición del color que no es radical.

Mira como quedó en seco y después de lavado con detergente o jabón neutro:

Tengo ya planes para lo que haré con esta tela. Sobre las técnicas shibori, las combinaciones entre lo básico y lo más complejo pueden darnos posibilidades infinitas. Puedes darle rienda suelta a tu creatividad sin miedo.

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